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¡No Puedes! 12 (Final)



Duodécimo Imperativo: Puedes





Podía sentir la caricia dolorosa de una garra sobre su brazo izquierdo junto a un aliento putrefacto cerca de su rostro. Asco y repugnancia sentía a tal punto creía vomitar al tener a ese ser desagradable sobre ella, además algunas lágrimas recorrían su rostro a pesar de que mantenía sus parpados apretados para no verlo, para que su imagen mental no se hiciese real y así bloquear todo lo que pudiese percibir con cualquiera de sus sentidos.



Ninguno de sus intentos de evadir la realidad le funcionó pues él no estaba dispuesto a ello, quería oírla y verla sufrir para alimentarse de ello como lo hacía antes. Por eso enterró sus garras de manera “delicada” en el antebrazo derecho de ella, lo cual la hizo abrir sus ojos y, gritar de dolor y horror de ver a su atacante, que no era otro que aquel rubio de dientes irregulares, Dellx.


¡No Puedes! 11



Undécimo Imperativo: Ve


El ruido de un vidrio quebrándose asustó a las dos chicas que aún estaban ordenando y limpiando aquella bodega que parecía infinita, pero Eberhard Brandt no porque además de que él pudo ver el como se rompió el vidrio del aparador de su tienda mientas estaba sentado detrás de su escritorio, también sabía el porqué de todo esto y de donde había venido aquel proyectil. Esta situación complicaba las cosas para todos en un ámbito que Kimerlain ni imaginaba.

Las chicas aun con cara de susto habían llegado a la “escena del crimen”, donde Antje más que mirar el desastre miraba a su padre e iba entendiendo la situación en esa forma única que ella entendía a los otros, ella ya sabía que no era nada bueno y su amiga anonada por el desastre que estaba frente a sus ojos, entre vidrios de la vitrina, de algunos floreros y cajas del mismo material, también porcelana y otros objetos de madera  estaban regados en el suelo. Esto la ponía en alerta además de que no entendía que pasaba entre padre e hija, algo que ellos sabían y ella no, lo cuál lo hacía aun peor desde que Erf la había dejado para terminar su trabajo al cuidado de los Brandt.

¡No Puedes! 10


Decimo Imperativo: Planifica


“-Desde siempre.-”

Palabras que resonaban en ella por más tiempo del que hubiese esperado y con una fuerza que no la hacía dudar de lo correctas que eran a pesar de que no se las había esperado de manera tan sinceras proviniendo de aquel demonio que siempre era tan burlón con lo que decía. Lamentablemente ahora no era tiempo para quedarse embelesada con un amor prometedor sino que estar atenta a la amenaza que estaba allí afuera y tan cerca que podría decir que estaba cruzando la calle.

Para su mala suerte aquella idea que había tenido antes de dormirse era real, él estaba parado en la acera de en frente a la tienda de antigüedades, pues ya sabía que ella estaba allí, la sentía, la olía, todos sus sentidos la habían rastreado y llevado hasta allí, el lugar donde su presencia era mucho más fuerte por no haber salido durante días y porque allí ella se había alimentado constantemente. Se acomodaba sus cerdas rubias pasando su mano por la cabeza mientras miraba sin parpadear la ventana del cuarto donde se encontraba ella.

¡No Puedes! 9

Noveno Imperativo: Explícate


-…soy un demonio.- A pesar de la seriedad y seguridad con la que lo dijo, ella estaba sorprendida por aquello, ya que desde que recordaba era humana pero ahora recuerda más y eso le decía que no era humana del todo.  Incluso las “personas” que la acompañaban estaban sorprendidas no por lo mismo que ella sino porque su cara no mostró señales de sorpresa.

En ese momento de que todos los presentes estaban callados y no sabían que hacer, un extraño sonido desde la ventana les llegó a los oídos el cual llamó la atención de todos por lo que sus ojos se fijaron en el lugar desde donde provenía el sonido. Todos mirando el rectángulo de vidrió pudieron ver una extraña figura que sólo a Kimerlain le provocó emociones suficientes como para que sus ojos se llenasen de lagrimas y un nudo se le formó e la garganta, no estaría sola de nuevo, así sentía aquella chica al ver esa figura que conocía tan bien, pero… ¿Cómo es que había llegado hasta aquí?

¡No Puedes! 8


Octavo Imperativo: Comprende


-¿Dónde estoy?- Observaba el lugar sin realmente encontrar algo que le dijese donde se encontraba, salvo la chica que la había llamado…. -¿A…ant….je?- La lentitud y la poco convicción en la forma de decirlo no eran propio de ella, a cualquiera que la conociese le hubiese espantado escucharla así de insegura pero la otra mantenía la calma porque desesperarse no era opción.

Primero la interpelad sólo la miraba, parecía estar analizando la situación antes de comenzar, lentamente, a acercársele, con un paso seguro, hasta donde estaba ella pseudo sentada y donde se acomodó mientras sus miradas se cruzaban y parecía que algo se decían pero Kimerlain no captaba el mensaje a pesar de que lo estaba respondiendo de alguna forma.

¡No Puedes! 7


Séptimo Imperativo: Recuerda


Abría sus ojos de golpe y lo primero que sintió, porque a pesar de observaba su alrededor no enfocaba bien, fue una repugnancia inmensa por lo que sentía bajo su cuerpo, no podía detener lo que subía por su garganta y sin más lo dejó salir haciendo todo aun más asqueroso porque ahora tenía parte de su vomito por la barbilla y su hombro derecho y tenía bajo ella cuerpos en descomposición. No sabía el por qué estaba ahí pero de seguro no fue por voluntad propia, alguien tuvo que arrojarla, y sólo había un demonio capaz de hacer tal aberración, Dellx.

No movía ni un solo músculo de su cuerpo para no notar los cuerpos en distintos estados de descomposición que estaban bajo ella, pero aun así los sentía, su asco aumentaba y parecía que vomitaría de nuevo.  Esto era muy malo porque si no se movía no salía pero si lo hacía tendría que caminar sobre los cuerpos y en verdad era algo que no quería hacer por nada del mundo porque era nada adorable el hecho de que sus opciones fuesen esas y prefiriese no moverse. En ese momento deseaba ser un demonio alado porque podría salir volando y no sentiría nada más que aire a su alrededor, lo malo es que no lo era, odiaba su realidad.

¡No Puedes! 6


Sexto Imperativo: Despierta


-…- Las carcajadas del tipo eran aún más fuertes que los gritos de ella, eran estruendosamente horrorosas, malvadas y crueles. Era raro que nadie se acercase a ver que era lo que estaba pasando en aquel lugar. -Así que sabes quien soy… ¿Eh?-

Ella negó con la cabeza sin dejar de balbucear el… nombre, porque eso era o sentía en su interior que era, un nada adorable nombre que le crispaba todo su ser. Trató cubriéndose la boca para detener los balbuceos y así calmarse para hablar, pero no pudo porque el otro le tapo la boca con un horrendo beso, cosa que la aturdió un poco dejando que el otro hablara mientras le acariciaba los cabellos de manera bruta y los dejaba desordenados, cosa que le molestaba pero no podía hacérselo saber, no después de aquello.

-Kimerlain, Kimerlain…- comenzaba a hablar antes de soltarle el brazo al fin -por la mejor comida que he disfrutado en años te dejaré ir, pero no olvides:- se relamía los labios y jaló los cabellos para hacer que lo mirase, ella gimió de dolor y al fin dejó de balbucear -Tendremos más encuentros y me alimentarás como es debido.-

¡No Puedes! 5



Quinto Imperativo: Tranquilízate


“Kimer:
Si abriste la carta es porque necesitas hablar conmigo y crees que esto es lo único que dejé para ti, lo único con lo que puedes sentirte cerca de mí. Pero no es así, al final de esta carta veras mi dirección de email, a pesar de que sé lo poco que te gustan las cosas tecnológicas… creo que es la forma que tendremos para comunicarnos sin que ellos lo sepan.
Supongo que estas pensando que no quieres ir a un centro de internet así que escondí una laptop en el único lugar donde no la encontrarías: en las cajas donde dejas la ropa “No Adorable”, justo donde está el pijama con lazos azules que me gustaba verte puesto.
En casa hay conexión a internet y sé bien que sabes usar una laptop por lo que no frunzas el ceño y úsala para momentos como este. Recuerda Kimer que el orgullo no lo es todo por eso nosotros fuimos distintos a como deberíamos ser según como ellos nos criaron.

frei.t.fremont@gmail.com

Atte, Fremont T.

P.D.: Si no sabes como expresarte, simplemente imagina que estoy ahí y que me lo dices en la cara, espero así no te sea tan difícil escribirlo.”


¡No Puedes! 4


Cuarto Imperativo: Aléjate


“-…Recuerda Kimer que te quiero más que nadie en este mundo.-”

Despertó llevándose dos dedos a los labios como hace varios días, recordando las últimas palabras de su hermano.  Aquello mágicamente había espantado su pesadilla recurrente, aunque eran pocos días para celebrar que en verdad la haya dejado en paz, ahora su preocupación era trabajar y no llorar cuando viese la habitación de su hermano vacía. Acarició sus labios suavemente antes de salir de la cama y comenzar un nuevo día, uno más en el que esperaba terminar al fin de limpiar aquella bodega que parecía no tener fin.

Hoy caminaba sola al trabajo manteniendo su mirada orgullosa frente a los vecinos y a los transeúntes de las calles mientras iba a su trabajo, pero en su interior extrañaba a su hermano; aquello era extraño ya que no estaba para los desayunos, ya fuese porque se fue antes o dormía porque se quedó estudiando hasta tarde y siempre cenaba en su habitación o comía muy rápido… en sus periodos de estudiante…. Ahora por su trabajo no estaba mucho tiempo en casa. Por eso le era extraño que al saber que ya no vivía cerca de ella lo extrañase tanto si casi no tenían contacto, pero el que tenían cuando lo tenían era el que valía, el que importaba, el que necesitaba.

¡No Puedes! Especial San Valentín


Imperativo Especial: Ámame


Estaba sentada en el patio de su casa, le gustaba mirar el cielo y ver las nubes con formas adorables como conejos, osos y vestidos, al menos en su imaginación las nubes tenían esa forma, era una tarde tranquila con un sol que se debatía por seguir en lo alto del cielo pero que sabía que debía irse pronto, pero ello no tenía que hacerlo porque estaba en un lugar seguro a menos que alguien la necesitase dentro, cosa que no parecía suceder, nadie necesitaría a una niña de cuatro años con una arrogancia diez veces mayor a su edad.

Terminó recostándose sobre el césped, hasta que una sombra la cubrió y ella no entendía quien era hasta que después de varios parpadeos vio la cara de su hermano mayor que le miraba frío y serio como su padre siempre le había enseñado a ser.  Lo extraño es que estaban demasiado cerca, cosa extraña porque frente a todos siempre habían mantenido distancia, más él de ella porque ella es aun pequeña para entender y hacer las costumbres de la casa Thantgate, a diferencia de su hermano que ya con 8 años había sido adoctrinado para ser todo un hijo orgulloso de su apellido.

¡No Puedes! 3


Tercer Imperativo: Continúa


“-Te encontré.-”

Unas horribles sensaciones, asco, repugnancia y también miedo, la recorrían y acompañaron en su regreso a casa luego de su primer día de trabajo. Las sensaciones no eran por el trabajo que le había tocado sino por aquel extraño que la había estado mirando cuando caminaba hacia su hogar, lo cual la paralizó un rato hasta que pudo recobrar su movilidad y se fue lo más rápido que pudo sin mirar atrás. Se le hacía raro lo asustada que estaba de la situación y de…. él, era casi el mismo miedo que sentía cuando despertaba de aquella pesadilla, un miedo totalmente irreal y en este momento esos miedos no deberían estar conectados pero ella no dejaba de pensar que era así, era incomodo. Trataba de seguir avanzando y no preocuparse por el sujeto, sólo si aparecía de nuevo comenzaría a hacerlo pero ahora era un una vida insignificante para ella o al menos eso quería creer.

¡No Puedes! 2

Segundo Imperativo: Olvida


“-Este es un regalo para ti, demonio de bajo nivel…-“

Se despertaba ahogada como la mayoría de sus madrugadas, tenía la extraña sensación de que alguien le había apretado el cuello y susurrado al oído unas palabras que no recordaba. Se removió en su blanda cama con cuidado de no toparse el hombro izquierdo, lo cual era tonto pues no había razón para ello, no se lo había lastimado de ninguna forma, pero al despertar de esa pesadilla siempre hacía lo mismo, salvo que antes lloraba un montón al despertarse como si en verdad le doliese el hombro. De seguro era porque sólo era una niña pequeña.

¡No Puedes!

Primer Imperativo: Desaparece


No quería encontrarse con ellos, ya era demasiado encontrárselos cada día era como si viesen a donde estaba y hacia dónde va, incluso lo que quería hacer. Predecir sus movimientos parecía algo demasiado fácil para los demás y a pesar de que ella buscaba rutas nuevas y no hacer los mismos caminos siempre… era encontrada a la vuelta de una esquina, a mitad de camino, a veces simplemente parecían estar parados en un lugar esperándola tranquilamente porque por allí ella pasaría. Era totalmente injusto pero no podía hacer nada más tendría que toda su vida dejarse molestar por aquellos que se alimentaban de lo que se sentía cuando de era molestada. De cierta forma sentía que eso sería una eternidad antes de que la dejasen en paz.

Hoy no era la excepción la chica a pesar de haber encontrado una ruta muy distinta a las que había buscado antes, la cual parecía estar hecho sólo para ella y por la que podía vigilar completamente si los veía en algún punto al final había terminado como todas, ellos estaban al final de la ruta esperándola. Trató como un último esfuerzo correr y alejarse pero dos de ellos simplemente la tomaron de los brazos, la sujetaron y ya no pudo irse. Era extraño eso que le pasaba, porque a pesar de haber otros cerca, a ella era a la única que molestaban de esa manera. Aún tenía las heridas de las rodillas de ayer frescas, hoy no quería otras, ya estaba realmente cansada de estos estúpidos juegos a los que la sometían pero no encontraba manera de escapar.